martes, 11 de septiembre de 2012

Fechas alternativas para llorar / Los desmemoriados

Los desmemoriados: esos somos nosotros los latinoamericanos.

Los desmemoriados o más bien nuestra memoria es el vínculo colectivo que tenemos con los medios: recordamos lo es está en el doodle del día, lo que aparece en google lo que nos dice CNN que recordemos y entonces recordamos.

Por ejemplo recordamos con dolor el 11 de Setiembre del 2001, por que todos nos piden que lo recordemos y hay que hacerlo, porque un acto de odio tal, contra inocentes, no es honroso aún cuando se ataque al peor de los enemigos.

Es decir recordamos que el pueblo Estadounidense sufrió, recordamos lo que sufrimos nosotros, compartimos un acto de fraternal solidaridad, sus muertos nos duelen tanto como los nuestros.

¿Pero y lo que sufrimos los pueblos al sur de río Bravo? ¿Que hay de esos muertos, en el olvido, esos asesinatos, masacres, atentados terroristas?.

Hay otro 11 de Setiembre que solo algunos recordamos en la más profunda tristeza, fuera de de los hermanos Chilenos y algunos otras personas dispersada por el continente, para Latinoamérica esa del google y CNN la fecha no recuerda más que las torres desplomándose.

No solo eso hay cientos de fechas que no son más que un día en el calendario para muchos, pero para la minoría son el recuerdo que algo que se destroza: la dignidad humana.

2 de Octubre de 1968 (La masacre de Tlatelolco), 16 de Setiembre de 1976 (La noche de los lápices), 11 de Setiembre de 1973 (Golpe de estado en Chile), 5 de Diciembre de 1928 (La masacre de la bananera), 15 de noviembre del 1922 (Matanza obrera en Guayaquil), por nombrar solo algunas de las más grandes atrocidades cometidas en suelo latino y que la mayoría de nosotros ignoramos, dejamos pasar por la lenta máquina del olvido, como si en el fondo deseáramos que vuelva a suceder.

La segunda declaración de la habana dice que: "Ningún pueblo de América Latina es débil porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino …". Pero a pesar de todo aquello que compartimos no tenemos una memoria colectiva que nos permita -no el victimismo, viejo y cansado vicio de la debilidad- sino la cautela, la recuperación de la dignidad perdida, como una sola nación que sueña el mismo mejor mañana, sin embargo la tarea de recordar es solo una carga de aquellos que sufrieron, para los demás hermanos latinoamericanos esas fechas no son nada, para la mayoría lo peor que pudo haber sucedido al mundo fue aquel nefasto día en que los aviones violentaron la soberanía de un país que nunca se ha permitido respetar la soberanía del resto del mundo.

Para mi el peor crimen en el de la indiferencia de nuestra patria Grande, que ya no existe -si es que alguna vez existió-. El crimen es saber que hay gente que recuerda esta fecha con lágrimas en los ojos, pero no sabe de las matanzas acá es su propio patio, más cercanas y más latentes, la memoria nuestros atentados, de nuestras masacres, de nuestra sangre derramada. Es solo un susurro lejano, comparado a la máquina de recordar de los medios complacientes siempre de los raitings y de las ventas y por supuesto complacientes de dolor y a alegría de otros pueblos.

Los desmemoriados, esos somos nosotros los que recordamos la muerte la de vecino, pero no la muerte de nuestros hijos.

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