1. Cuando me refiero a Talamanca me refiero a esa Talamanca, la de allá: Selva, Indios, Pobreza.
2. Podría ser políticamente correcto y referirme a Talamanca en otros términos: bosque tropical húmedo, aborígenes o etnias autóctonas costarricenses, escasos recursos. Esto sin aportar nada más que distancia al texto. No es un modo de discriminación. La corrección política no soluciona el problema, a veces más bien solo lo rodea.
3. En Talamanca -esa Talamanca- todos los perros son flacos, señal inequívoca que ahí no sobra la comida, ni ninguna otra cosa.
4. La pobreza es tan palpable como en las zonas urbano marginales, lo que cambia es el contexto y la distancia entre individuos pobres, allá la pobreza no se aglomera por el contrario se diluye.
5. A la pobreza no se le gana con regalos: En la celebración del día del niño una de las muchas niñas que asistieron indicó con toda seriedad que no le gustaban sus regalos. Mientras que otro niño alegó que no quería -esa cochinada del carro- porque como todos los demás niños él quería un balón de fútbol.
6. La cultura y la alfabetización ya no son elementos tan relativos. ¿Será aventurado decir que allá se leé -relativamente- lo mismo que aquí: Nada?
7. Cuando a uno le hablan de ir a Talamanca, los estereotipos surgen por autonomasia.
8. Cuando uno regresa los estereotipos siguen casi todos igual de presentes, a excepción de los más importantes: los que se erradican.
9. En un país que no es tan extenso parecen ridículas las distancias que se forman entre los individuos, más cuando entre ellos divergen por encima de una lengua y una una cultura, una percepción generalizada del otro.
10. Es decir la percepción es la que causa la distancia, no la distancia física por sí sola. A pesar de esto hay elementos que no están sujetos a percepción, por ejemplo, los perros en Talamanca no se perciben flacos, son flacos. No es que exista una percepción sobre lo que no sobra, es que a veces allá no sobra tanto, que falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario