lunes, 13 de octubre de 2008

Breve historia del Albaricoque


La semana pasada cumplió años mi papá. Si el mismo dueño del super y el que me enseño entre otras muchas cosas de la vida que "El cliente siempre tiene la razón".
Se llama Marcos, pero de cariño todas las personas que lo conocen le dicen Coqui.
No hay persona a la que admire más en el mundo que a él. Entre la cosas que más admiro es su espontaneidad y su creatividad. Nunca se me va a olvidar, la histora del Abaricoque.

-Papí, ¿Qué es el Abaricoque?- Pregunto, a esa edad donde apenas si se sabe hablar pero ya uno es un experto en preguntar.
-Una fruta- Me responde pacientemente.
-Ummm y ¿Por qué se llama así?- insisto.
- Ah es que yo la bautizé - me dice sonriendo.
-¿En serio? - Exclamo, entre desconfiado y curioso.
- Sí. ¿Quiere que le cuente? -
- Sí - Y que niño puede resistir a escuchar una historia de la proezas de su héroe.
- Bueno es que una vez me fui a la montaña, con amigo mío, que se llama Álvaro -
- Ah, ¿Y que fue a hacer a la montaña?- le pregunto
- Andaba cazando - dice, mientra me mira a los ojos. Y continua - Pero nos perdimos, y no había nada que comer, los venados se escondieron, y la selva era tan densa que casi no se veía el sol, y pasamos tres día sin comer, ni tomar agua-
-¡Tres días!- Exclamo sorprendido.
-Y en eso que Álvaro y yo nos encontramos un árbol lleno de frutas anaranjadas, como con pelitos en la piel, y como teniamos tanta hambre nos comimos cicuenta cada uno-
-¡Cicuenta frutas cada uno!- Yo al límite de mi asombro, le pedí a mi papá que continuara la historia.
-Sí cincuenta, y nos llevamos cicuenta más para el camino, por que duramos otros tres días en salir de la montaña. Y cuando salimos, la gente nos preguntó que como hicimos para salir vivos de esa selva tan peligrosa. Nostros les ensañamos las frutas que nos salvaron.-
- Sí papi, ¿Pero eso que tiene que ver con el Abaricoque? - pregunto yo.
- Espere mi'jo. Es que nostros le eseñamos las frutas a la gente, y nos preguntaban ¿Como se llaman esas frutas, es que nosotros nunca las habíamos visto?. Como no tenían nombre yo pensé llamarlas como las personas que las habían descubierto. Como yo me llamo Marcos pero todos me conocen como Coqui, bautizamos la futa: "Álvaro y Coqui", Abaricoque.