
Sentirse pendejo no es una enfermedad como dirían muchos, como lo habría dicho algunos días atrás, sentrise pendejo es una condición, que muchas veces se vuelve crónica. Es especial por que hay días en que donde se hace recursivo: Me siento pendejo, por pendejo...
Me da miedo que se me haga crónico, decir no puedo más y verme así limitado por la cosas más triviales, un ancho de banda de porquería, por que ella no me alza a ver, por que me pusieron un trabajo del carajo, por que hoy no puedo dormir, por que los poemas me salen pésimo, por que nadie visita el blog.
Setirse pendejo sinembargo no es ser pendejo, a veces el más cobarde de todos, es aquel que se cree superior, yo me miro haciendo, digo que no lo soy aunque me siento así.
Mañana será otro día dejar mandar todo al carajo y empezar de nuevo siempre es una buena opción.
"Al terminar, el coronel Gerineldo Márquez contempló las calles desoladas, el agua cristalizada en los almendros, y se encontró perdido en la soledad. -Aureliano -dijo tristemente en el manipulador-, está lloviendo en Macondo. Hubo un largo silencio en la línea. De pronto, los aparatos saltaron con los signos despiadados del coronel Aureliano Buendía. -No seas pendejo, Gerineldo -dijeron los signos-. Es natural que esté lloviendo en agosto."
Me da miedo que se me haga crónico, decir no puedo más y verme así limitado por la cosas más triviales, un ancho de banda de porquería, por que ella no me alza a ver, por que me pusieron un trabajo del carajo, por que hoy no puedo dormir, por que los poemas me salen pésimo, por que nadie visita el blog.
Setirse pendejo sinembargo no es ser pendejo, a veces el más cobarde de todos, es aquel que se cree superior, yo me miro haciendo, digo que no lo soy aunque me siento así.
Mañana será otro día dejar mandar todo al carajo y empezar de nuevo siempre es una buena opción.
"Al terminar, el coronel Gerineldo Márquez contempló las calles desoladas, el agua cristalizada en los almendros, y se encontró perdido en la soledad. -Aureliano -dijo tristemente en el manipulador-, está lloviendo en Macondo. Hubo un largo silencio en la línea. De pronto, los aparatos saltaron con los signos despiadados del coronel Aureliano Buendía. -No seas pendejo, Gerineldo -dijeron los signos-. Es natural que esté lloviendo en agosto."
Cien años de Soledad
5 comentarios:
ah no eso de que me llamés nadie no me gusta! me niego!
hay días de días xva, mañana otro será el sentimiento :P
saludos
Vivi, ya tengo una cosa menos de que preocupare gracias a usted que siempre se da la vuelta por acá. :)
Err... yo también vengo!!! ;)
Fijo Cristina, gracias por pasar.
Un abrazo.
Yo entré hoy por casualidad y me gustó :)
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